Abstract:
La Infección del Sitio Quirúrgico (ISQ) constituye la complicación más
frecuente tras una laparotomía, incrementando la morbilidad y los costos hospitalarios.
Aunque la Terapia de Presión Negativa (TPN) profiláctica sobre incisiones cerradas se
ha propuesto como estrategia preventiva, la evidencia reciente muestra resultados
contradictorios entre ensayos pragmáticos y estudios focalizados.
Objetivo: Evaluar la eficacia de la TPN profiláctica en comparación con los apósitos
convencionales para la reducción de la ISQ y otras complicaciones de la herida en
pacientes sometidos a cirugía abdominal de alto riesgo.
Material y Métodos: Se realizó una revisión sistemática bajo los lineamientos de la
declaración PRISMA 2020. Se ejecutó una búsqueda exhaustiva en
PubMed/MEDLINE, Web of Science, BVS y TRIP Database. Se incluyeron
exclusivamente Ensayos Clínicos Aleatorizados (ECA) publicados entre 2017 y 2025.
La calidad metodológica se evaluo mediante la escala validada OPMER.
Resultados: Se incluyeron 18 ECAs con una población total de 3,006 pacientes. El
análisis reveló una dicotomía en la eficacia: mientras que los ensayos multicéntricos de
gran escala en población general no mostraron superioridad significativa de la TPN
para prevenir la ISQ (p>0.05), los estudios centrados en subgrupos de alto riesgo
(obesidad mórbida, incisiones ≥20 cm y contaminación fecal) evidenciaron una
reducción significativa de la tasa de infección. Asimismo, la TPN demostró ser superior
en la prevención de seromas.
Conclusiones: La evidencia actual no respalda el uso rutinario de la TPN en todas las
laparotomías. Su utilidad clínica es máxima cuando se aplica selectivamente en
pacientes con factores de riesgo biomecánico y bacteriológico acumulados. Se propone
la adopción de algoritmos de estratificación para optimizar el costo-beneficio de la
intervención.