Resumen:
La coledocolitiasis es una complicación frecuente de la colelitiasis (10–20%), con alta
relevancia en México por la elevada prevalencia de enfermedad biliar asociada a
obesidad y dieta. Su diagnóstico es complejo, particularmente en el contexto de
colecistitis aguda, debido a la baja sensibilidad del ultrasonido y a alteraciones
inespecíficas en pruebas de función hepática. Aunque la colangiopancreatografía
retrógrada endoscópica (CPRE) es el estándar de oro diagnóstico y terapéutico, su
carácter invasivo y el riesgo de complicaciones obligan a una adecuada selección de
pacientes.
Los criterios de la ASGE (2010 y 2019) estratifican el riesgo de coledocolitiasis
mediante variables clínicas, bioquímicas y de imagen; sin embargo, presentan un
desempeño diagnóstico variable y una alta proporción de CPRE innecesarias. En
contraste, el modelo predictivo C-IMP, desarrollado en el Hospital Central Dr. Ignacio
Morones Prieto e integrado por edad, pancreatitis, colangitis, bilirrubina y hallazgos
ultrasonográficos, ha demostrado mayor precisión diagnóstica.
Se realizó un estudio retrospectivo, unicéntrico, en pacientes sometidos a CPRE entre
2022 y 2024, comparando el desempeño de los criterios ASGE 2019 frente al modelo
C-IMP, utilizando la confirmación por CPRE como estándar de referencia. De 72
pacientes incluidos, 68.1% presentaron coledocolitiasis. La colangitis se asoció
significativamente con la presencia de litos, mientras que la pancreatitis fue más
frecuente en pacientes sin coledocolitiasis.
Los criterios ASGE 2019 mostraron sensibilidad del 73.5%, especificidad del 43.5% y
AUC de 0.59. El modelo C-IMP presentó mejor rendimiento, con sensibilidad del
75.5%, especificidad del 82.6% y AUC de 0.82, además de una reducción significativa
de falsos positivos.
En conclusión, en esta cohorte los criterios ASGE 2019 tuvieron capacidad
discriminativa limitada, mientras que el modelo predictivo C-IMP mostró un desempeño
diagnóstico superior. Su uso podría optimizar la selección de pacientes candidatos a
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CPRE y disminuir procedimientos innecesarios. Se requieren estudios prospectivos y
multicéntricos para validar estos resultados y evaluar su impacto clínico.