Resumen:
La reducción interproximal del esmalte (IPR) es una alternativa
frecuente a la expansión o extracción en apiñamientos leves a moderados. Aunque
su objetivo es ganar espacio mediante la disminución controlada del ancho
mesiodistal, implica remoción irreversible de esmalte y puede modificar la
microtopografía y la geometría coronaria; por ello, su evaluación debe integrar
indicadores de superficie (rugosidad/integridad) y de morfología (dimensiones,
angulación)
Objetivo: Evaluar el efecto de diferentes métodos de reducción interproximal sobre
la rugosidad del esmalte, la morfología dental y la angulación dentaria asociados al
tratamiento ortodóntico.
Materiales y métodos: Estudio analítico transversal prospectivo, in vitro. Se
analizaron 48 órganos dentales, a los cuales se les realizó IPR mediante tres
técnicas distintas: fresa, tira abrasiva y disco, posteriormente se evaluó la rugosidad
(Ra) en caras mesial y distal mediante rugosimetría con palpador colocado en
sentido vertical para lecturas pre y posintervención. Los cambios en la morfología
dental se evaluaron empleando un vernier digital calibrado y cálculo del índice de
Le Huche (ancho mesiodistal de corona clínica/margen cervical). La angulación
mesiodistal se midió con comparador óptico LM-CO-01. Los cambios morfológicos
cualitativos se evaluaron mediante microscopía óptica, empleando un microscopio
estereoscópico (25x superficies proximales y 16x cara incisal/oclusal),
adicionalmente, se registró la escala de Nucci mediante la valoración de dos
observadores (inter e intraobservador).
Resultados: La rugosidad (Ra) incrementó tras IPR en los tres grupos analizados
(fresa, tira abrasiva y disco) sin diferencias significativas entre las técnicas
empleadas. La angulación mesiodistal disminuyó en los tres grupos: fresa 30.46° →
22.98°; tira abrasiva 14.02° → 10.09°; disco 16.40° → 11.64°, con cambios
intragrupo significativos (p ≤ 0.0105), mostrando diferencias posintervención entre
técnicas (p < 0.0001). El índice de Le Huche disminuyó de forma constante en todos
los grupos (p < 0.01), sin diferencias globales relevantes entre técnicas, indicando
un cambio mesiodistal cuantificable dentro de un protocolo de IPR controlado. En la
evaluación bucolingual cualitativa, la fresa concentró mayor proporción de cambios
severos, mientras que la tira abrasiva mostró cambios leves y el disco un patrón
intermedio.
Conclusión: En este modelo in vitro, las tres técnicas de IPR producen cambios
morfológicos medibles en esmalte y corona clínica. La fresa mostró el perfil más
agresivo sobre la microtopografía y la geometría (mayor magnitud de cambio
angular y mayor proporción de alteraciones bucolinguales severas), mientras que la
tira abrasiva se comportó como la opción más conservadora en términos
geométricos. Estos hallazgos respaldan que la IPR debe ejecutarse bajo protocolos
estandarizados, con verificación pre-post y con secuencias sistemáticas de
acabado/pulido y medidas preventivas, para minimizar efectos no deseados sobre
la superficie y contorno proximal.