Resumen:
Introducción: El intento suicida representa un importante problema de salud
pública a nivel mundial debido a su creciente frecuencia y su estrecha relación con
factores psicosociales, psiquiátricos y socioeconómicos. En México, la prevalencia
de intento suicida ha mostrado un incremento significativo en los últimos años,
particularmente en adultos jóvenes y mujeres. La identificación de factores
asociados en pacientes atendidos en servicios de urgencias es fundamental para
fortalecer las estrategias de prevención y atención integral.
Objetivo:Identificar los factores psicosociales asociados a intento suicida en
pacientes adultos que ingresaron al servicio de urgencias del Hospital General de
Zona No. 50 en San Luis Potosí durante el período 2020–2024.
Material y métodos: Se realizó un estudio observacional, retrospectivo, transversal
y analítico en pacientes adultos con diagnóstico de intento suicida atendidos en el
servicio de urgencias del Hospital General de Zona No. 50 en San Luis Potosí. Se
incluyeron 185 expedientes clínicos con registro completo de la escala SAD
PERSONS. Se analizaron variables sociodemográficas, antecedentes psiquiátricos,
consumo de sustancias y eventos estresantes recientes. Las variables cualitativas
se expresaron mediante frecuencias y porcentajes, mientras que la edad se expresó
mediante mediana y rango intercuartilar debido a distribución no normal.
Resultados: Durante el período 2020–2024 se observó un incremento progresivo
de los casos. La mediana de edad fue de 29 años (RIC: 23–38) y predominó el sexo
femenino (68.1%). Los principales factores psicosociales identificados fueron
conflictos familiares (67.6%), ansiedad (61.1%) y problemas económicos (60.0%).
De acuerdo con la escala SAD PERSONS, el 41.1% presentó riesgo suicida alto y
el 36.2% riesgo medio.
Conclusiones: Los pacientes con intento suicida presentaron una elevada
frecuencia de factores psicosociales y psiquiátricos, particularmente ansiedad,
conflictos familiares y problemas económicos. La mayoría correspondió a mujeres
adultas jóvenes con riesgo suicida moderado o alto. Asimismo, se observó un
incremento progresivo de casos durante el período estudiado. Estos hallazgos
resaltan la importancia de fortalecer las estrategias de detección temprana,
evaluación integral y atención multidisciplinaria en los servicios de urgencias para
disminuir el riesgo de recurrencia y mejorar la atención en salud mental.