Las zonas costeras del Caribe mexicano han experimentado durante las últimas
décadas un crecimiento acelerado de actividades humanas, incluyendo el turismo, la
urbanización y el desarrollo antrópico. Estas actividades han generado un incremento
de los contaminantes ambientales, como las descargas de aguas residuales,
nutrientes, metales pesados y compuestos orgánicos persistentes. Dichos
contaminantes han provocado alteraciones físicas y químicas en el ecosistema
marino. Adicionalmente, desde 2014 se ha registrado un arribo masivo atípico de
sargazo (Sargassum natans y S. fuitans), lo cual ha provocado procesos de
eutrofzación, disminución del oxígeno disponible y cambios en el pH y la temperatura
del agua. Dichos efectos han afectado directamente a los organismos marinos.
La tortuga verde (Chelonia mydas) es una especie ampliamente distribuida en el
Caribe mexicano que fue catalogada como en preocupación menor después de
décadas en las que fue considerada en peligro de extinción a nivel global. Debido a su
longevidad, hábitos costeros y posición trófca, la tortuga verde es reconocida como
una especie centinela para evaluar la calidad ambiental. Entre los biomarcadores
utilizados para evaluar los efectos genotóxicos de la contaminación se encuentran la
prueba de micronúcleos (MN) y la frecuencia de anormalidades nucleares
eritrocitarias (AN), que permiten detectar daño genotóxico en células sanguíneas de
forma mínimamente invasiva. La prueba de MN ha demostrado ser sensible para
detectar daño en el ADN causado por agentes físicos y químicos. No obstante, la
prueba tradicional requiere el conteo manual de entre 1000 y 2000 eritrocitos por
individuo, lo que resulta en una técnica laboriosa y dependiente del observador. Ante
esta limitación, este proyecto tiene como objetivo generar índices de alteración de
membrana celular como biomarcadores tempranos de detección de condiciones
medioambientales y toxicológicas, que sean sistemáticos, de alto rendimiento e
independientes del observador.
Se obtuvieron muestras de sangre de 166 tortugas verdes capturadas vivas entre 2015
y 2019, en cuatro sitios de estudio a lo largo de la costa de Quintana Roo: Punta Arenas,
Akumal, Punta Herrero y Xcalak. Estos sitios presentan distintos grados de presión
antropogénica, desde zonas relativamente conservadas (Punta Arenas y Punta
Herrero), pueblos cercanos a zonas altamente contaminadas (Xcalak) y áreas con
intensa actividad turística (Akumal). A partir de las muestras, se elaboraron frotis
sanguíneos, los cuales fueron fjados y teñidos con naranja de acridina para su
posterior análisis en microscopio de fuorescencia, donde se tomaron 20 micrografías
por laminilla, por duplicado. Las morfologías consideradas para evaluar la frecuencia
de AN fueron: MN, brotes nucleares, núcleos lobulados, muescas, células
binucleadas, ampollas y formas en ocho. Se determinaron las frecuencias de AN y MN
y se evaluaron diferencias regionales y anuales, lo que permitió identifcar distintos
grados de perturbación ambiental en los que habitan las tortugas verdes.
Por otro lado, para el estudio morfométrico de la membrana nuclear, se seleccionaron
60 tortugas al azar (15 por sitio) mediante un muestreo estratifcado. De cada tortuga
se utilizaron 350 núcleos de eritrocitos, a los que se midieron de forma
semiautomatizada ocho índices morfométricos: área, perímetro, eje mayor, eje menor,
relación de aspecto, foco, circularidad y redondez. La utilidad de estos índices fue
evaluada mediante estadística univariada, mediante la correlación con la frecuencia
de AN observada, y de forma multivariada, mediante la evaluación de patrones
regionales explicados en conjunto. Considerando que, en tortugas marinas sanas, los
eritrocitos presentan núcleos elípticos, en este estudio se evaluaron las desviaciones
respecto a la forma elíptica asociadas a anormalidades nucleares mediante un
modelo no paramétrico basado en la relación entre la relación del aspecto (AR) y el
Foco (FD). Para ello, se aplicó un análisis de regresión no lineal por sitio de estudio,
utilizando el modelo paramétrico de la ecuación general de una cónica.
Los resultados del análisis genotóxico mostraron que el 98.8% de las tortugas
evaluadas presentó daño en el ADN, evidenciado por la presencia de MN y AN. La
frecuencia de AN fue mayor en Xcalak y Akumal que en el resto de los sitios (p < 0.01)
mientras que Punta Arenas presentó los valores más bajos. Además, se encontraron
diferencias estadísticamente signifcativas en la frecuencia de AN entre los años de
estudio con un incremento anual desde el 2015. Estos resultados, junto con la falta de
correlación (p > 0.05) entre la frecuencia de AN y las variables biológicas (talla, sexo y
clase de edad) demuestran la sensibilidad de la prueba como biomarcador ambiental.
Los análisis morfométricos respaldaron los resultados obtenidos con la prueba de MN
tradicional, demostrando que los núcleos eritrocitarios de tortugas verdes que habitan
en sitios con mayor presión antropogénica (Xcalak y Akumal) presentaron una
reducción signifcativa del área nuclear y una desviación de la forma elíptica,
considerada normal para eritrocitos maduros. A su vez, los índices (medición
automatizada) mostraron correlaciones signifcativas con la frecuencia de múltiples
anormalidades (medición visual). Los análisis multivariados y modelación permitieron
diferenciar a los individuos de Xcalak de los de otros sitios, principalmente debido a la
disminución del área nuclear y a la morfología irregular de los núcleos. En contraste,
las tortugas de Punta Arenas presentaron núcleos eritrocitarios de mayor tamaño y
morfología elíptica. Así mismo, en el modelo no paramétrico de AR y F, los datos de
Punta Arenas y Punta Herrero se ajustaron a un modelo elíptico, indicando núcleos
morfológicamente normales. En contraste, los núcleos de Akumal y Xcalak mostraron
desviaciones del modelo elíptico y se ajustaron a formas hiperbólicas, lo que sugiere
que los núcleos de esta zona presentan mayor frecuencia de presencia de núcleos
anormales.
Este estudio demuestra que los índices morfométricos nucleares obtenidos mediante
análisis de imágenes constituyen biomarcadores efcaces y objetivos para la detección
temprana de daño genotóxico en tortugas verdes del Caribe mexicano.
En particular, la disminución del área nuclear y las desviaciones de la forma elíptica de
los núcleos, mostraron una alta sensibilidad para discriminar las poblaciones con
mayor daño genotóxico y siendo consistentes con la frecuencia de MN y AN.
Por lo tanto, los índices de morfología de la membrana nuclear, así como el modelo
entre AR y F se consideran como una herramienta objetiva y efciente para el análisis
ecotoxicológico y con alto potencial para su implementación en otras especies con
eritrocitos nucleados.
Tourism, urban development, and sargasso beaching caused environmental alterations in the Mexican Caribbean
coasts. Little ecotoxicological information exists on the green turtle (Chelonia mydas) population inhabiting this
region. Micronucleus (MN) and erythrocytic nuclear abnormalities (ENA) tests are non-destructive DNA damage
biomarkers. We aimed to determine local (Punta Arenas, Akumal, Punta Herrero, and Xcalak) and annual
(2015–2019) variability in MN/ENA frequency to understand genotoxic damage extent. Almost all the individuals sampled (n = 166) presented DNA damage (98.8%); the lack of correlations between MN/ENA and
biological variables confrmed the usefulness of these tests as biomarkers. The southern foraging site had the
highest number of MN/ENA; an increase over time was found in the most urbanized and the most protected sites,
coinciding with previously reported regional variability of persistent organic compounds, heavy metals, and
annual massive infux of sargasso. Considering the sentinel status of green turtles, the advantages of the blood
tests, and the continuous accelerated urban development in the Caribbean, long-term monitoring of this species
is advised.