Abstract:
Antecedentes: La incidencia de la sepsis de inicio tardío ha aumentado en paralelo con
la mejora de la supervivencia de los bebés prematuros, su presentación clínica es
inespecífica y variada. Los hemocultivos positivos son el estándar de oro para el
diagnóstico; sin embargo, el 25% de los hemocultivos resultan postivos. La termografía
infrarroja es una herramienta no invasiva: un mapa térmico del área que se estudia.
Su aplicación médica se fundamenta en las bases fisiopatológicas de la
termorregulación cutánea.
Objetivo: Determinar si la termografía es un predictor de sepsis tardía
Materiales y métodos: Se trata de un estudio piloto, prospectivo, longitudinal,
descriptivo y analítico, en el que se evaluó la termografía como predictor de sepsis
tardía. Se midieron variables como sepsis neonatal tardía, termografía, taquicardia,
leucocitosis, pcr/procalcitonina, acidosis, llenado capilar.
Resultados: Se recultaron 40 pacientes; de estos, 13 desarrollaron sepsis tardía
durante el estudio y los otros 27 se clasificaron en otro grupo de los que no tuvieron
sepsis tardía. A las 120 horas de vida se obtuvo una p significativa (0.029) respecto
de la temperatura central.
Conclusión: El delta de termografía fue más alto en el grupo con sepsis tardía con
significancia estadística a las 120 horas en la temperatura central. De los datos clínicos
y bioquímicos registrados con mayor frecuencia fueron, taquicardia, acidosis
metabólica, PCR positiva. En el grupo de pacientes que desarrollaron sepsis tardía la
estancia hospitalaria fue mayor.
Se requiere continuar el estudio para aumentar el tamaño de la muestra y ver si se
logra significancia clínica y estadística en cuanto a la medición del delta de termografía.