Abstract:
La resiliencia de los territorios en Nuestra América es fundamental para garantizar la
existencia y persistencia de la estructura ecológica principal, los rasgos culturales e
identitarios, el patrimonio cultural material e inmaterial, y la creación o fortalecimiento de
tejido social, que permitan a los espacios rurales hacer frente a las presiones de
transformación a las que continuamente se ven sometidos; esto no necesariamente implica negar y rechazar los cambios, sino que se garanticen los elementos y funcionalidades propias de cada territorio.