Esta tesis doctoral examina los efectos agudos y longitudinales del yoga āsana mediante tres estudios que combinan neuroimagen compatible con el movimiento con medidas bioquímicas, endocrinas, posturales y experienciales. La investigación avanzó desde el desarrollo de un protocolo reproducible de espectroscopia funcional de infrarrojo cercano (fNIRS), hasta el análisis de cambios agudos en la actividad de la corteza prefrontal y la conectividad funcional en reposo, y posteriormente la evaluación de los efectos de un programa de yoga de 30 días. Los resultados mostraron un aumento de la oxigenación prefrontal durante la práctica aguda, especialmente en la corteza prefrontal derecha, junto con una reducción posterior de la conectividad funcional, principalmente en la corteza prefrontal medial izquierda. Tras el programa de 30 días se observaron cambios en la actividad y conectividad prefrontal, mejoras en la alineación postural y cambios bioquímicos, además de reportes de mayor conciencia corporal, menor dolor, mejor sueño, mayor bienestar psicológico y relaciones interpersonales más sólidas. En conjunto, los hallazgos apoyan el uso de fNIRS para estudiar el yoga en contextos naturalistas y sugieren que el yoga āsana puede comprenderse como una práctica reguladora multidimensional que integra cerebro, cuerpo, postura y experiencia vivida.
This doctoral thesis investigates the acute and longitudinal effects of yoga āsana through three linked studies combining movement-compatible neuroimaging with biochemical, endocrine, postural, and experiential measures. The research progressed from developing a reproducible functional near-infrared spectroscopy (fNIRS) protocol to examining acute changes in prefrontal cortical activity and resting-state functional connectivity, and finally to evaluating changes associated with a 30-day yoga program. Acute yoga practice was associated with increased prefrontal oxygenation, particularly in the right prefrontal cortex, together with reduced post-practice functional connectivity, most prominently in the left medial prefrontal cortex. Following the 30-day program, changes were observed in prefrontal activity and connectivity, postural alignment, and biochemical measures, while participants reported greater body awareness, reduced pain, improved sleep, enhanced psychological well-being, and stronger interpersonal relationships. Overall, the findings support the use of fNIRS to study yoga in naturalistic, movement-based settings and suggest that yoga āsana may be understood as a multidimensional embodied regulatory practice integrating brain, body, posture, and lived experience.