RESUMEN. Las ciudades son sistemas socioecológicos urbanos complejos y adaptativos compuestos por
subsistemas interconectados, entre los que se incluyen infraestructuras (transporte, energía,
agua, alimentación) y servicios (salud, educación, administración pública). Al mismo tiempo,
hay un flujo constante de entrada y salida de recursos que se metabolizan en ellas para
proporcionar productos y beneficios a la sociedad. Sin embargo, a medida que las ciudades
crecen en tamaño y población, aumenta la demanda de recursos, lo que plantea retos para su
resiliencia y sostenibilidad. Esto es especialmente importante en las ciudades, donde se
producen desastres. Por lo tanto, los cambios para transformar la realidad urbana en un estado
más resiliente pueden surgir de las políticas públicas.
Dado que los sistemas socioecológicos urbanos son extensos y complejos, suele ser difícil
desarrollar políticas públicas desde una perspectiva sistémica para abordar un problema en uno
de sus elementos sin afectar a otros subsistemas. En este contexto, este trabajo se centra
únicamente en el sistema alimentario, concretamente en las regiones peruanas de Amazonas y
San Martín. Por lo tanto, este estudio tiene como objetivo proponer recomendaciones políticas
viables para mejorar la resiliencia del sistema alimentario. En concreto, la investigación tiene
como objetivo: (1) describir conceptualmente el sistema alimentario en ambas regiones; (2)
identificar los posibles peligros y vulnerabilidades que afectan al rendimiento del sistema
alimentario; y (3) establecer una base de referencia actual de la resiliencia del sistema
alimentario.
Para las regiones peruanas mencionadas anteriormente, el sistema alimentario se delimitó
conceptualmente y se describió como un conjunto interconectado de actores y sus actividades
interrelacionadas de valor añadido que participan en la producción, transformación, consumo,
recirculación y eliminación de productos alimenticios procedentes de la agricultura, la
ganadería o la pesca, y partes de los entornos económicos, sociales y naturales más amplios en
los que se insertan.
La revisión bibliográfica reveló que los riesgos hidrometeorológicos y geofísicos eran la
principal causa de interrupciones en los procesos de producción, transformación y consumo de
alimentos dentro del sistema alimentario. Por lo tanto, se evaluaron la seguridad alimentaria y
las capacidades de resiliencia para identificar las vulnerabilidades de la población de las
regiones de Amazonas y San Martín, que están expuestas a riesgos sistémicos impulsados por
el cambio climático, los riesgos naturales y las desigualdades socioeconómicas estructurales.
Para ello, el estudio empleó el Enfoque Consolidado para la Presentación de Informes sobre Indicadores de Seguridad Alimentaria (CARI) estandarizado a nivel de los hogares, incluyendo
el Índice de Estrategias de Afrontamiento Reducido (rCSI), la Puntuación de Consumo de
Alimentos (FCS), la Proporción del Gasto en Alimentos (FES), las Estrategias de Afrontamiento
de los Medios de Vida para la Seguridad Alimentaria (LCS-FS) y la Puntuación de Diversidad
Dietética de los Hogares (HDDS). Además, el estudio incorporó indicadores basados en la
puntuación de resiliencia evaluada subjetivamente (SERS) para evaluar las capacidades de
resiliencia de los hogares en cuatro dimensiones: anticipatoria, absorbente, adaptativa y
transformadora. Este enfoque combinado permitió comprender de forma más exhaustiva cómo
las condiciones sistémicas del sistema alimentario se traducen en los resultados de seguridad
alimentaria y los niveles de resiliencia de los hogares. Los resultados de estos indicadores
muestran que la producción local de alimentos no siempre conduce a un consumo alimentario
doméstico estable, adecuado y rico en nutrientes, a pesar de que ambas regiones tienen un
potencial agrícola y una biodiversidad considerables.
Los datos sobre el consumo de alimentos se integraron posteriormente con la información
obtenida en una serie de talleres celebrados en Moyobamba, en la región de San Martín, y en
Chachapoyas, en Amazonas. Entre los participantes en los talleres se encontraban
representantes de instituciones gubernamentales a nivel local y regional, líderes de grupos de
productores, líderes de comunidades indígenas y representantes de la cámara de comercio del
lugar de estudio.
Con base en un proceso jerárquico analítico (AHP1, por sus siglas en inglés) realizado con
expertos en gestión de riesgos, seguridad alimentaria y agricultura familiar, se asignaron
ponderaciones a los componentes y subcomponentes del sistema alimentario en función de
las prioridades nacionales peruanas para lograr la resiliencia. Esto permitió proponer el Índice
de Resiliencia del Sistema Alimentario (FoSyRI, por sus siglas en inglés), un marco de evaluación
sistémica que evalúa la resiliencia en la producción, transformación, consumo y recirculación
de alimentos, así como en las dimensiones de gobernanza y financiación, preparación,
respuesta y recuperación.
La aplicación empírica del índice se llevó a cabo entre agosto y septiembre de 2023 en las
regiones peruanas de Amazonas y San Martín, territorios que se ven afectados con frecuencia
por inundaciones, deslizamientos de tierra, terremotos y lluvias intensas. Cuando se producen
estos desastres, la producción agrícola se pierde con frecuencia y las infraestructuras de
transporte resultan dañadas o inaccesibles, lo que limita gravemente la disponibilidad y el acceso a los alimentos. En este contexto, garantizar una alimentación adecuada y nutritiva para
la población se vuelve cada vez más difícil, especialmente si depende en gran medida de los
sistemas alimentarios locales. Los resultados revelan niveles medios pero frágiles de resiliencia
del sistema alimentario, con puntuaciones FoSyRI de 2,02 en la región de Amazonas y de 1,87
en la región de San Martín, en una escala de 0 a 5. Los resultados ponen de relieve las
deficiencias estructurales en la gobernanza, la preparación y la recuperación de los sistemas
alimentarios, que limitan la capacidad de ambas regiones para resistir y recuperarse de las
perturbaciones climáticas y geofísicas recurrentes.
Comprender cómo los hogares experimentan la inseguridad alimentaria y cómo los sistemas
alimentarios responden a las crisis recurrentes es esencial para diseñar políticas públicas que
fortalezcan la resiliencia de manera integral y equitativa. Sin embargo, los talleres revelaron que
las partes interesadas clave se enfrentan a perspectivas distintas al elaborar políticas públicas.
Los resultados ponen de manifiesto contradicciones en los enfoques de las políticas públicas,
en los que coexisten intervenciones sectoriales y orientadas a la producción con una integración
limitada de la gestión del riesgo de desastres, la adaptación al clima y la protección social. Estas
incoherencias limitan el fortalecimiento sistémico de la resiliencia del sistema alimentario. En
general, este estudio demuestra que la combinación de evaluaciones de la resiliencia a nivel
del sistema alimentario con indicadores de seguridad alimentaria y resiliencia a nivel doméstico
proporciona información valiosa para diseñar políticas públicas específicas y adaptadas al
contexto, destinadas a fomentar sistemas alimentarios más resilientes y equitativos en Perú en
este caso y, por lo tanto, a transformar los sistemas socio-ecológicos urbanos.
ABSTRACT. Cities are complex adaptive urban socio-ecological systems composed of interconnected
subsystems, including infrastructure (transport, energy, water, food) and services (health,
education, government). At the same time, there is a constant inflow and outflow of resources
that are metabolised in it to provide products and benefits to society. However, as cities expand
in size and population, resource demand increases, posing challenges to their resilience and
sustainability. This is especially important in cities, where disasters occur. Thus, changes to
transform urban reality to a more resilient state may arise from public policies.
Because urban socio-ecological systems are extensive and complex, it is often difficult to
develop public policies from a systemic perspective to address a problem within one element
without affecting other subsystems. In this context, this work focuses only on the food system,
specifically in the Peruvian regions of Amazonas and San Martín. Thus, this study aims to
propose feasible policy recommendations to enhance the resilience of the food system.
Specifically, the research aims to: (1) describe the food system conceptually in both regions; (2)
identify potential hazards and vulnerabilities affecting food system performance; and (3)
establish a current resilience baseline for the food system.
For the above-mentioned Peruvian regions, the food system was conceptually delimited and
described as an interconnected set of stakeholders and their interrelated value-added activities
involved in the production, transformation, consumption, recirculation, and disposal of food
products from agriculture, livestock, or fisheries, and parts of the wider economic, social, and
natural environments in which they are embedded.
The literature review revealed that hydrometeorological and geophysical hazards were the
primary causes of disruptions to food production, transformation, and consumption within the
food system. Thus, food security and resilience capacities were assessed to identify
vulnerabilities in populations in the Amazonas and San Martín regions, which are exposed to
systemic risks driven by climate change, natural hazards, and structural socioeconomic
inequalities. To do so, the study employed the standardised Consolidated Approach for
Reporting Indicators of Food Security (CARI) at the household level, including the reduced
Coping Strategies Index (rCSI), Food Consumption Score (FCS), Food Expenditure Share (FES),
Livelihood Coping Strategies for Food Security (LCS-FS), and the Household Dietary Diversity
Score (HDDS). In addition, the study incorporated indicators based on the Subjectively
Evaluated Resilience Score (SERS) to assess household resilience capacities across four
dimensions: anticipatory, absorptive, adaptive, and transformative. This combined approach enabled a more comprehensive understanding of how systemic conditions in the food system
translate into household food security outcomes and resilience levels. Results from these
indicators show that local food production does not always lead to stable, adequate, and
nutrient-dense household food consumption, despite both regions having substantial
agricultural potential and biodiversity.
The data on food consumption were later integrated with information obtained from a series
of workshops held in Moyobamba, in the region of San Martín, and in Chachapoyas, in
Amazonas. Workshop participants included representatives of Government institutions at the
local and regional levels, leaders of producers’ groups, leaders of indigenous communities, and
representatives of the commerce camera from the site study.
Based on an Analytical Hierarchy Process (AHP) conducted with experts in risk management,
food security, and family agriculture, the components and subcomponents of the food system
were assigned weights based on Peruvian priorities for achieving resilience. This enabled the
proposal of the Food System Resilience Index (FoSyRI), a systemic assessment framework that
evaluates resilience across food production, transformation, consumption, and recirculation, as
well as across governance and financing, preparedness, response, and recovery dimensions.
The empirical application of the index was conducted between August and September 2023 in
the Peruvian regions of Amazonas and San Martín, territories that are repeatedly affected by
floods, landslides, earthquakes, and intense rainfall events. When such disasters occur,
agricultural production is frequently lost, and transportation infrastructure is damaged or
rendered inaccessible, severely constraining food availability and access. In this context,
ensuring an adequate and nutritious diet for the population becomes increasingly difficult,
particularly if they rely heavily on local food systems. Results reveal medium but fragile levels
of food system resilience, with FoSyRI scores of 2.02 for the Amazonas region and 1.87 for the
San Martín region on a 0–5 scale. The findings highlight structural weaknesses in food system
governance, preparedness, and recovery that limit the capacity of both regions to withstand
and recover from recurrent climatic and geophysical shocks.
Understanding how households experience food insecurity and how food systems respond to
recurrent shocks is essential for designing public policies that strengthen resilience
comprehensively and equitably. However, the workshops revealed that key stakeholders
encounter different perspectives when building public policies.
The findings reveal contradictions in public policy approaches, in which sectoral and
production-oriented interventions coexist with limited integration of disaster risk management, climate adaptation, and social protection. These inconsistencies constrain the systemic
strengthening of food system resilience. Overall, this study demonstrates that combining food
system–level resilience assessments with household-level food security and resilience indicators
provides valuable evidence to inform targeted, context-specific public policies aimed at
fostering more resilient and equitable food systems in Peru and, thus, transforming urban
socio-ecological systems.